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"Mi
trabajo tanto clínico como formativo e investigador ha ido
encaminado a descubrir qué variables hacen que un individuo
pueda seguir adelante tras la experiencia de malos tratos y abuso
sexual en la infancia".
Noemí
Pereda Beltrán es Licenciada
en Psicología por la Universidad de Barcelona en 1999 y Doctora
en Psicología por la misma Universidad en 2006. Se ha especializado
en la temática de la infancia en riesgo, destacando los malos
tratos y el abuso sexual infantil.
En
la actualidad es profesora en la Facultad de Psicología
de la Universidad de Barcelona. Imparte docencia en los
estudios de grado de Psicología y Criminología, así
como en posgrados y másters de varias universidades. Asimismo,
colabora en tareas de formación y orientación con
la Fundación Vicki Bernadet
-antigua Asociación Fada para el Asesoramiento y la Prevención
de los Abusos Sexuales a Menores- y el Instituto
de Estudios de la Sexualidad y la Pareja, dentro del ámbito
del abuso sexual.
Fue
al empezar el doctorado en Psicología clínica y de
la salud y adentrarse en el tema del abuso sexual cuando empezó
a interesarse por la importancia de los factores de riesgo
y de protección en el desarrollo de psicopatologías
tras la vivencia de este estresor. “Leyendo a Michael
Rutter se abrió un nuevo camino de conocimiento para mí.
Sus conceptos referidos a los puntos de inflexión en la vida
del individuo (turning-points) que pueden hacer cambiar la trayectoria
vital, la importancia de la valoración personal (appraisal)
que el individuo haga de estos acontecimientos y las estrategias
de afrontamiento que puede utilizar para hacerles frente supusieron
un cambio de perspectiva en la psicología que conocía
hasta el momento”
.
Paralelamente,
en su trabajo con víctimas de abuso sexual comenzó
a darse cuenta de que la perspectiva psicológica patologicista
no describía la realidad de todos los casos que veía,
especialmente en el ámbito de la infancia. “Eran
muchos los niños y niñas que tras sufrir una experiencia
de gran intensidad emocional y potencial traumático, como
es el abuso sexual, seguían manteniendo un adecuado desarrollo
sin presentar alteraciones psicológicas. ¿Qué
tenían estos niños y niñas que los diferenciaba
del resto de víctimas que sí mostraban indicios de
patología?” Esta pregunta hizo que su interés
por la psicología positiva aumentara y pasara a enfocar su
tesis doctoral hacia este ámbito.
En
su trabajo de investigación, la percepción de apoyo
social por parte de la víctima y la ausencia de sentimiento
de culpa fueron dos de las variables que se demostraron como protectoras
del bienestar emocional de las víctimas de abuso sexual,
identificando a aquellos individuos resilientes. “A
partir de ese momento, mi trabajo tanto clínico como formativo
e investigador ha ido encaminado a seguir descubriendo qué
variables hacen que un individuo pueda seguir adelante tras la experiencia
de malos tratos y abuso sexual en la infancia”.

En
la Universidad de Barcelona Noemí imparte clases de Evaluación
Psicológica en la Facultad de Psicología y de
Psicología del maltrato y del abuso sexual y Tratamiento
a víctimas y agresores en los estudios de Criminología.
Siempre intenta que los nuevos conocimientos científicos
sobre psicología positiva queden patentes en sus clases.
.
En Evaluación Psicológica hablamos de la
importancia de valorar además de los síntomas psicopatológicos
y los factores de riesgo que presenta el individuo, aquellas variables
protectoras que pueda tener (y que se encuentran en él
mismo y/o en su entorno) y que pueden favorecer el éxito
del tratamiento.
.
En Psicología del maltrato y del abuso sexual intento
cambiar la visión existente sobre la irreversibilidad de
experiencias como el abuso sexual en el desarrollo de psicopatologías
en el individuo, destacando la no existencia de una relación
causal entre esta experiencia y el desarrollo de psicopatologías
si no que diversas variables puedan actuar moderando esta relación.
.
En Tratamiento a víctimas y agresores me encargo
de la parte de víctimas y presento programas de tratamiento
en los que se tiene en cuenta la perspectiva de la resiliencia,
potenciando el trabajo del sentido del humor, el optimismo,
la proyección de la víctima en el futuro…

Además,
en los centros en los que colabora a nivel clínico Noemí
promueve la puesta en práctica de programas de tratamiento
que intentan activar los factores de protección del individuo,
entre ellos el apoyo social y la ausencia de sentimiento de culpa,
por la importancia constatada que tienen en la mejoría de
las víctimas de abuso sexual infantil.
Durante
mucho tiempo ha existido una única perspectiva en psicología,
basada en el modelo médico patologicista. Sin menospreciar
la importancia de este modelo, también es cierto que no recoge
la diversidad de situaciones que pueden producirse en el ámbito
de la psicología ni es de utilidad en todos los casos. Un
gran ejemplo es el tratamiento a víctimas y, especialmente,
la intervención con víctimas de abuso sexual infantil.
Las víctimas de abuso sexual han sido estigmatizadas
durante años, atribuyéndoseles el inevitable desarrollo
de graves trastornos psicopatológicos y la imposibilidad
de llevar una vida normal e, incluso, el riesgo de convertirse en
agresores de sus propios hijos e hijas.
Si
bien esto puede ocurrir en aquellos casos más graves y caracterizados
por la presencia y/o ausencia de determinadas variables,
la gran mayoría de individuos superan esta experiencia e,
incluso, algunos de ellos, no llegan a sentirse negativamente afectados
por la misma. Trabajando determinadas variables presentes
en el individuo (autoestima, optimismo) y en su entorno (apoyo familiar,
acceso a recursos profesionales) puede vivirse el abuso sexual como
una experiencia negativa, pero acotada a un periodo determinado,
sin extender su influencia al resto de la vida del individuo.

Actualmente
se encuentra inmersa en un proyecto difícil pero altamente
gratificante y es la publicación de un manual de
intervención para víctimas de abuso sexual desde la
perspectiva de la resiliencia. Los profesionales que trabajan
con víctimas requieren de pautas de actuación basadas
en la rigurosidad científica y en estudios empíricos
que, en nuestro país, suele ser difícil de encontrar.
El objetivo es poder crear este material y responder a esta necesidad.
“Me
gustaría que en el ámbito universitario se diera una
mayor atención a la psicología positiva y se considerara
esta perspectiva en las diversas asignaturas”.
Desde la práctica clínica, en el trabajo con víctimas,
su intención es que los principios de la psicología
positiva lleguen a asumirse y a aplicarse a situaciones reales de
tratamiento, puesto que es una realidad con la que los profesionales
nos enfrentamos día tras día: estigmatizar a las víctimas
únicamente las perpetúa en su rol de víctimas
y fomenta su indefensión e impotencia. Valorar las posibles
variables protectoras y desarrollar aquellas que sea posible cuando
sea posible, aumenta su resistencia y las ayuda a seguir adelante
y a dejar el abuso sexual en el pasado, sin ramificaciones en su
vida futura.
Noemí
Pereda
npereda@ub.edu
Dpt. Personalitat, Avaluació i Tractament Psicològics
Facultat de Psicologia
Universitat de Barcelona
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