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“Gracias
a las aportaciones de la Psicología Positiva podemos contar
en la actualidad con un marco de referencia rigurosamente científico
en el que basar propuestas de actuación educativas que pueden
contribuir muy eficazmente a potenciar la felicidad en las aulas”.
Ricardo
Arguís Rey
es maestro de Pedagogía Terapéutica, licenciado en
Psicología y doctor en Pedagogía. Ha trabajado durante
más de veinte años en el ámbito de la educación
especial, alternando periodos de docencia en diversos colegios públicos,
con etapas fuera del aula dedicado a la formación y el asesoramiento
del profesorado de niveles no universitarios. En la actualidad,
es asesor de formación permanente en el
Centro de Profesores y Recursos “Juan de Lanuza” de
Zaragoza, institución pública dependiente
del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno
de Aragón, donde se dedica a formar y asesorar al profesorado
en el ámbito de la Educación Primaria y la Atención
a la Diversidad.
Desde
hace mucho tiempo Ricardo ha manifestado un profundo interés
por temas relacionados con el desarrollo personal y social, el bienestar
y la felicidad, cuestiones que le han llevado a estudiar
y profundizar en temas tan variados como la autoestima, las habilidades
sociales, la comunicación, la resolución de conflictos,
etc., todos ellos inmersos en los campos más amplios de la
Acción Tutorial y la Educación en Valores en las escuelas.
Ha impartido docencia y asesoramiento en actividades de formación
del profesorado en torno a estos temas y, recientemente,
ha descubierto en la Psicología Positiva “el fundamento
y el marco general que me ha permitido dar coherencia y sentido
a mis intereses profesionales anteriores acerca
del desarrollo personal y social del ser humano, y, en definitiva,
a mi inquietud por potenciar la felicidad en las escuelas y en la
sociedad”.
Su
trabajo actual en un Centro de Profesores y Recursos le permite
desarrollar uno de sus anhelos más importantes: contribuir
a renovar la educación y ayudar a mejorar el trabajo con
el alumnado en los centros educativos. "Una de
las ventajas de trabajar como asesor radica en poder tener un contacto
muy directo con gran número de profesoras y profesores, lo
cual constituye para mí una inmensa fuente de aprendizaje".
Pero además, esta variedad de contactos con los docentes
y los centros educativos es muy propicia para poder proponer cambios
positivos en la realidad educativa, de modo que la formación
del profesorado tenga una repercusión clara en la mejora
del trabajo con su alumnado en las aulas.

Dentro
de las múltiples facetas de esta tarea de renovación
pedagógica que pretenden abordar los Centros de Profesores
y Recursos, Ricardo destaca un área muy especial: potenciar
el desarrollo personal y social del alumnado, mediante un trabajo
integrado que parta de la Acción Tutorial y la Educación
en Valores, amparándose en el desarrollo de las
Competencias Básicas que establece la Ley Orgánica
2/2006, de 3 de mayo, de Educación (especialmente, las Competencias
de autonomía e iniciativa personal, y la Competencia social
y ciudadana).
Durante
los últimos años, venimos observando cómo los
centros educativos suelen encontrarse inmersos en una compleja red
de proyectos y actividades que llevar a cabo, con un currículo
muy amplio que desarrollar y un tiempo limitado para llegar a todo.
Las consecuencias más frecuentes para los docentes son: sensación
de agobio, estrés y dificultades para reflexionar acerca
de lo esencial. La cuestión clave que a menudo perdemos
de vista es: ¿hacia dónde vamos en las aulas?, ¿qué
es lo que realmente queremos desarrollar en nuestros alumnos?
En
la práctica educativa diaria es frecuente observar una separación
entre los aspectos más “académicos”, vinculados
al dominio de los contenidos de las áreas curriculares, frente
a los aspectos relacionados con el desarrollo personal y social
del alumnado, ligados a la acción tutorial: enseñar
a pensar, enseñar a ser persona y enseñar a convivir.
El ámbito de la acción tutorial, junto con la educación
en valores, al considerarse de carácter transversal e impregnar
todas las áreas, corre el riesgo de quedar relegado a un
segundo plano, en detrimento del desarrollo de los contenidos que
conllevan. La Psicología Positiva puede contribuir
a aportar herramientas para abordar todos estos temas en las aulas,
a través de las tres vertientes básicas de estudio
de esta corriente: las emociones positivas, los rasgos positivos
-muy especialmente, las virtudes y las fortalezas personales- y
las instituciones educativas -entre las que destacan muy especialmente
las escuelas y las familias-.
Desde
el pasado mes de febrero Ricardo coordina un Curso para
profesorado de Educación Infantil y Primaria titulado “Competencias
Básicas para el Desarrollo Personal y Social”,
en el que la Psicología Positiva ha estado muy presente,
como marco general del mismo. La reacción del profesorado
ante esta nueva corriente ha sido inicialmente de sorpresa, ya que
ninguno de los 30 participantes conocía este reciente enfoque
de la Psicología; conforme se han ido desarrollando
las sesiones, ha ido creciendo el interés y entusiasmo de
los asistentes, al comprobar las múltiples implicaciones
que pueden derivarse para el trabajo educativo.

Como
proyecto importante de cara a los dos próximos años,
Ricardo acaba de constituir un grupo de trabajo, que está
comenzando a funcionar en Zaragoza, integrado por docentes de Educación
Infantil y Primaria, y asesores de formación, con el objetivo
de diseñar un programa educativo basado en la Psicología
Positiva. La elaboración de este programa durará
aproximadamente dos cursos escolares, y sus características
son las siguientes:
.Un
modelo integrador que permita potenciar el desarrollo personal y
social del alumnado.
.Que
unifique y estructure el trabajo que, en la actualidad, se está
desarrollando en las escuelas en torno a la Acción Tutorial,
la Educación en Valores y las Competencias Básicas
relacionadas con el desarrollo personal y social.
.Que
tome como núcleo central el desarrollo de la atención
plena (“mindfulness”) y la educación
de las 24 fortalezas personales descritas por Peterson y Seligman
(2004). La atención plena será el fundamento previo,
de modo que, potenciando actitudes de plena consciencia y autocontrol,
podamos capacitar a nuestros alumnos para desarrollar en sí
mismos las fortalezas personales que constituyen los rasgos positivos
de su personalidad. Y todo ello con el referente final de hacer
a nuestros alumnos más autónomos, más capaces
de desenvolverse en el mundo que les rodea y, en definitiva, más
felices.
Se
trata de un proyecto muy ambicioso, tanto por su carácter
sumamente abarcante como por la novedad de los conceptos en que
se va a basar, fundamentalmente en lo relativo a la atención
plena y las fortalezas personales, aspectos ambos en los que apenas
existen referentes de experiencias educativas en nuestro país.
La Psicología Positiva jugará en este proyecto
un papel esencial, como fundamento y marco global de las propuestas
educativas que se desarrollarán en el programa educativo
a diseñar. Gracias a las aportaciones de la Psicología
Positiva, podemos contar en la actualidad con un marco de referencia
rigurosamente científico en el que basar propuestas de actuación
educativas, que pueden contribuir muy eficazmente a potenciar la
felicidad en las aulas.

No
obstante, nuestro grupo de trabajo es consciente de las dificultades
que implica esta tarea. Especialmente, el hecho de que la Psicología
Positiva sea una corriente poco explorada y escasamente aplicada
en la realidad educativa de nuestro país, puede acarrear
algunos riesgos, principalmente los siguientes:
.Convertirse
en una nueva moda a la que adherirse sin mucha reflexión,
haciendo de ella un “cajón de sastre” donde encajar
todo tipo de ideologías y prácticas educativas que
probablemente tengan poca o ninguna relación con los fundamentos
genuinos de esta nueva disciplina.
.Adoptar
la etiqueta de “Psicología Positiva” con ánimo
de lucro, con el fin de obtener beneficios de la impartición
de cursos o de la publicación de obras que tendrán
más éxito si incluyen esta denominación en
su título.
Tras
una década de evolución de esta nueva corriente, ya
podemos constatar que ambos riesgos están presentes y se
han materializado en la proliferación de actividades de formación
y publicaciones que, bajo el amparo de la denominación de
“Psicología Positiva”, mezclan ideas y prácticas
que poco o nada tienen que ver con aquélla, y que sirven
a menudo para hacer más “vendibles” determinados
cursos o libros, auspiciados por la novedad y la moda.
Nuestro
grupo de trabajo contempla con preocupación estos hechos,
motivo por el cual asumimos, ya desde el principio, un compromiso
intelectual y ético que nos lleva a actuar con prudencia
y rigor científico, fundamentando bien nuestros
puntos de partida, investigando y documentándonos a fondo
acerca de las aportaciones de la Psicología Positiva, solicitando
el asesoramiento de expertos en el tema, etc., de modo que nuestro
trabajo esté sólida y genuinamente anclado en los
fundamentos de esta corriente.
Nuestro
interés último y la motivación más profunda
de todo este trabajo es que contribuya a mejorar la educación
de nuestros alumnos, promoviendo el desarrollo personal y social,
y favoreciendo el bienestar y la felicidad, tanto en el alumnado
como en el profesorado. Nos sentiremos profundamente satisfechos,
tanto personal como profesionalmente, si todos nuestros esfuerzos
revierten en las aulas y podemos contagiar nuestro entusiasmo al
mayor número posible de profesionales de la educación.
Para
aquellos docentes que quieran saber más sobre Psicología
Positiva, Ricardo recomienda la siguientes lecturas básicas:
1)
Para tener una visión global de este enfoque:
Seligman,
Martin E. P. (2003). La auténtica felicidad. Barcelona: Ediciones
B.
Vera Poseck, Beatriz (2008). Psicología positiva. Una nueva
forma de entender la psicología. Madrid: Calamar Ediciones.
2)
Una breve introducción general a las aplicaciones educativas
de la Psicología Positiva:
Palomera
Martín, Raquel (2008). Educando para la felicidad. En E.
G. Fernández-Abascal (Coord.): Emociones positivas. Madrid:
Pirámide.
3)
Para profundizar acerca de la práctica de la Psicología
Positiva:
Lyubomirsky,
Sonja (2008). La ciencia de la felicidad. Barcelona: Urano.
Ricardo
Arguís Rey
rarguis@hotmail.com
Centro de Profesores y Recursos “Juan de Lanuza”
Zaragoza
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